El mundo está repensando su modo de producir, distribuir y consumir energía con el objetivo de alcanzar la sostenibilidad. Los países que planifiquen su transición de manera integral y en coherencia a sus objetivos locales, podrán tomar provecho del cambio generando sinergias positivas e impulsando el desarrollo socioambiental de sus comunidades. Para generar energía a partir de fuentes fósiles —como el carbón, el gas natural y elpetróleo— se requiere combustión, es decir, quemarlos, lo que libera gases de efecto invernadero (GEI) causantes del calentamiento global. Como las fuentes fósiles son las que más se utilizan en la generación energética,1 actualmente el 73% de las emisiones de GEI mundiales provienen de la combustión de las mismas.2 En particular, cerca del 84% de la energía generada en el mundo aún proviene de fuentes fósiles3 —petróleo 31%, carbón mineral 25%, gas natural 22%4— y sobre ellas se sustenta la actividad económica, generando dependencias complejas.




